Sí, puedes perder peso y seguir teniendo una figura rellenita o con curvas. Lo que no podemos garantizar es que tu cuerpo conserve exactamente la misma forma, porque cuando pierdes grasa también cambia el volumen de algunas zonas y la distribución de la grasa depende mucho de la genética.
Lo que sí puedes hacer es intentar que la mayor parte del peso que pierdas proceda de la grasa y conservar la mayor cantidad posible de masa muscular. Para eso, el enfoque sería bastante diferente a simplemente hacer una dieta muy restrictiva y mucho cardio.
El entrenamiento de fuerza sería una de las piezas principales. Durante una pérdida de peso existe el riesgo de perder también masa muscular, y la evidencia indica que el entrenamiento de resistencia ayuda a conservarla y a mantener la fuerza y la función física.
También cuidaría la cantidad de proteína que consumes. Una ingesta adecuada de proteína durante una pérdida de peso puede ayudar a preservar la masa muscular, especialmente cuando se combina con entrenamiento de fuerza.
En cuanto a la alimentación, buscaría un déficit calórico moderado y sostenible, no una dieta extrema. No necesitas pasar hambre ni eliminar grupos enteros de alimentos. Una pérdida progresiva suele ser mucho más fácil de mantener y permite seguir entrenando y conservando masa muscular.
Y hay algo que considero especialmente importante en tu caso: no decidiría ahora que tienes que llegar necesariamente a 60 o 70 kg. Desde 120 kg hasta 60-70 kg hay una diferencia enorme, y es imposible saber cómo va a responder tu cuerpo o cómo será tu composición corporal cuando llegues a determinados pesos.
Yo lo plantearía por etapas. Por ejemplo, puedes comenzar intentando perder alrededor de un 5-10 % de tu peso corporal y después valorar cómo te encuentras, cómo han cambiado tus medidas, tu fuerza, tu movilidad y tu aspecto. A partir de ahí puedes decidir si quieres continuar.
Si tu objetivo personal es seguir siendo una persona con curvas y no buscar un físico delgado, no hay ninguna obligación de perseguir un determinado estándar estético. El objetivo puede ser simplemente reducir grasa corporal, mejorar tu salud y tu condición física y mantener la mayor cantidad posible de músculo mientras conservas una forma corporal con la que tú te sientas cómoda.
Y una última cosa: intenta que la decisión de cambiar tu cuerpo venga de ti y no de las inseguridades que te hayan provocado otras personas. La salud merece atención, independientemente de cómo sea tu cuerpo, pero no tienes que convertir la pérdida de peso en una lucha contra tu propia apariencia.
Con 120 kg, además, sería recomendable que el proceso estuviera supervisado por un profesional sanitario o un dietista-nutricionista, especialmente si quieres perder una cantidad importante de peso. El objetivo no debería ser simplemente que la báscula marque menos, sino mejorar tu composición corporal y mantener tu salud y tu capacidad física durante todo el proceso.