¿Dónde te conviene entrenar?

En un gimnasio, en tu casa, al aire libre u online. Seis preguntas y te decimos cuál encaja contigo, con su pega incluida. Es la decisión que más planes rompe cuando se deja para después de elegir entrenador.

Las cuatro formas de entrenar, y lo que nadie te cuenta de cada una

Elegir dónde entrenas parece un detalle y es la decisión que más planes rompe. Lo vemos en las solicitudes que llegan: gente que contacta con un entrenador, se entiende con él y lo deja caer al descubrir que entrena en un parque, o que la sala a la que va está a cuarenta minutos. Resolverlo antes cuesta dos minutos.

En un gimnasio

El material está resuelto y el sitio ya existe, así que hay menos excusas para no ir. Es lo que mejor funciona si estás empezando y necesitas que alguien te corrija de cerca con peso encima.

Lo que hay que preguntar antes: si tu gimnasio permite entrar a entrenadores externos. Muchos no lo permiten, o cobran una entrada aparte, y es la sorpresa más frecuente de todas. Si el entrenador tiene su propia sala, pregunta si el uso está incluido en la tarifa.

A domicilio

Cero desplazamiento y cero público. Para quien no se apunta al gimnasio porque le da pereza el trayecto o le incomoda que le miren, es lo que hace que empiece de verdad. También es lo más cómodo cuando hay niños en casa o el horario es imposible.

Lo que hay que preguntar antes: qué material trae el entrenador, cuánto espacio hace falta y si el desplazamiento va dentro del precio. Ten en cuenta que hay un techo: para trabajar fuerza con cargas altas, tarde o temprano se necesita una sala.

En exteriores

Al aire libre, cerca de casa y sin cuota de gimnasio. Va muy bien para forma física general, carrera y trabajo con el propio peso, y a mucha gente es lo único que le engancha: entrenar dentro de una sala le aburre.

Lo que hay que preguntar antes: qué pasa los días de lluvia o de frío. Si no hay plan B —un porche, un polideportivo, una sesión online— en invierno se pierden sesiones, y perder sesiones es como se abandona.

Online

Eliges entrenador sin que la distancia importe y encajas la sesión donde puedas. Es la mejor opción si viajas, si tu horario cambia cada semana o si ya te manejas y lo que necesitas es un plan y alguien que te lo ajuste.

Lo que hay que preguntar antes: si las sesiones son en directo o te mandan el plan y ya. Las dos cosas se llaman «online» y no se parecen en nada. Si estás empezando, pide directo al menos al principio: la corrección de la técnica por vídeo grabado llega tarde.

¿Se puede cambiar después?

Sí, y es más habitual de lo que parece. Un arranque frecuente es empezar a domicilio, coger el hábito y pasarse a una sala cuando el material se queda corto. Lo que conviene es decirlo desde el primer mensaje: «empiezo en casa y en unos meses quiero seguir contigo en un gimnasio». Un entrenador que no pueda acompañarte en ese salto prefiere saberlo antes que después.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor entrenar en casa o en un gimnasio?
¿Puedo llevar a mi entrenador personal a mi gimnasio?
¿Funciona de verdad el entrenamiento online?
¿Qué material necesito para entrenar en casa?
¿Puedo cambiar de modalidad más adelante?