Ejercicios y técnica
Definición
El tren inferior es la mitad de abajo del cuerpo: caderas, glúteos, muslos, gemelos y pies. Es el grupo muscular que te sostiene, te desplaza y absorbe el impacto al caminar o correr, y concentra los músculos más grandes y fuertes que tienes.
Glúteos, cuádriceps en la parte delantera del muslo, isquiosurales en la trasera, aductores en la cara interna y gemelos y sóleo en la pantorrilla. Entre todos suman más masa muscular que el torso entero.
Porque es lo que usas todos los días. Subir escaleras, levantarte de una silla, cargar la compra o correr detrás del autobús dependen del tren inferior. Además, al mover cargas grandes, es la parte que más contribuye a que el entrenamiento de fuerza tenga efecto sobre el cuerpo entero.
Alguien lleva un año entrenando y solo hace pecho, espalda y brazo. Dice que las piernas ya las trabaja andando.
Andar mantiene, pero no supone un estímulo que obligue a la pierna a hacerse más fuerte: lleva años haciendo lo mismo. Añadiendo dos días con sentadilla, peso muerto y un empuje a una pierna, en tres meses nota que sube escaleras sin acordarse y que la espalda le molesta menos.
El tren inferior se queda cojo cuando solo se entrena por delante. Una sesión equilibrada toca cuatro cosas:
Tres o cuatro series de cada, dos veces por semana, con al menos 48 horas entre sesiones.
Cuádriceps y gemelo se ven en el espejo; isquios y glúteo no. Ese sesgo tiene consecuencias reales: una cadena posterior débil aparece detrás de buena parte de las molestias de rodilla y de espalda baja, y del clásico tirón de isquio al hacer un sprint después de meses sin correr.
La comprobación es sencilla: si en peso muerto rumano mueves mucho menos de lo que mueves en prensa, ahí está el desequilibrio.
Es el de pierna, y no por casualidad: es el más duro, el que peor sienta al día siguiente y el que menos se nota en la camiseta a corto plazo. Dos trucos que funcionan mejor que la fuerza de voluntad: ponerlo el primer día de la semana, cuando las ganas están intactas, y empezar con menos volumen del que crees que aguantas, para que la sesión no dé miedo el jueves siguiente.
Con dos sesiones por semana la mayoría de las personas progresa bien. Al ser músculos grandes generan bastante fatiga, así que conviene dejar al menos 48 horas entre una sesión y la siguiente.
Las hace más fuertes y algo más musculadas, que no es lo mismo que más voluminosas de golpe. Ganar un tamaño apreciable en el muslo requiere años de entrenamiento específico; lo que notarás antes es firmeza y menos molestias.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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