Cardio y resistencia
Definición
La zona 2 es la intensidad de esfuerzo suave y sostenible en la que puedes mantener una conversación sin quedarte sin aire. Suele corresponder al 60 o 70 por ciento de tu frecuencia cardíaca máxima, y es la base sobre la que se construye la resistencia.
Porque durante años se entrenó al revés: todo a intensidad media-alta. La zona 2 recupera una idea vieja del deporte de resistencia, la de que la mayor parte del volumen debe ser cómoda, y lo intenso, poco y bien colocado.
La prueba de la conversación acierta casi siempre y es gratis. Con pulsómetro, entre el 60 y el 70 % de tu frecuencia máxima. La sensación es la de poder seguir bastante rato más.
Alguien sale a correr cuatro días por semana y siempre acaba a un ritmo al que no puede hablar. Lleva un año igual de rápido y con molestias que van y vienen.
Está entrenando cuatro días en tierra de nadie: demasiado intenso para acumular volumen y demasiado suave para ser un estímulo alto. Bajando tres de esos días a un ritmo conversado y dejando uno fuerte, el volumen sube, la fatiga baja y el ritmo empieza a moverse.
Tres formas, de la más barata a la más precisa:
Cuidado con la banda de muñeca: en esfuerzos suaves y con frío se equivoca con facilidad, y siempre hacia arriba. Si el reloj y la sensación no coinciden, hazle caso a la sensación.
La proporción que usa el deporte de resistencia es el llamado 80/20: en torno al ochenta por ciento del tiempo semanal en suave y el veinte restante en trabajo intenso. Con cuatro sesiones eso son tres cómodas y una fuerte.
La duración importa: por debajo de treinta minutos la zona 2 rinde poco, y donde de verdad se nota es entre cuarenta y noventa. Es la razón por la que exige paciencia y por la que la gente la abandona.
Porque a esa intensidad el cuerpo hace cosas que a ritmo alto no puede: fabricar más mitocondrias, más capilares y mejorar el uso de la grasa como combustible. Todo eso sube el suelo desde el que arranca tu ritmo fuerte. Y como deja poca fatiga, permite acumular horas semana tras semana sin romperse, que es la otra mitad del truco.
Con la prueba de hablar: si puedes decir una frase completa sin cortarte para respirar, estás dentro. Si necesitas partirla en trozos, vas por encima. No hace falta pulsómetro para acertar la mayoría de las veces.
Es lo que construye la base: mejora la capacidad de usar grasa como combustible, aumenta la eficiencia del corazón y deja poca fatiga, así que permite acumular muchas horas sin romperte.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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