Cardio y resistencia
Definición
El cardio en ayunas consiste en hacer ejercicio aeróbico nada más levantarse, antes de desayunar, con entre ocho y doce horas sin comer. La idea de fondo es que sin comida reciente el cuerpo tirará más de grasa como combustible.
De un dato que es cierto a medias: con el depósito de glucógeno bajo, el porcentaje de energía que viene de la grasa durante la sesión sube. El salto está en asumir que eso se traduce en perder más grasa corporal, cuando el cuerpo ajusta el reparto durante el resto del día.
Cuando se comparan dos grupos con la misma alimentación y el mismo entrenamiento, cambiando solo si desayunan antes o después, la diferencia en grasa perdida al cabo de semanas es despreciable. Sirve, pero no más que hacerlo a otra hora.
Alguien se levanta a las seis para salir a correr en ayunas porque ha leído que quema el doble. Vuelve mareado, desayuna de más y a media mañana está sin fuerzas.
Aquí el ayuno no está aportando nada y sí está restando: la sesión sale peor y el hambre posterior se descontrola. Con un plátano antes de salir corre mejor, come igual y el resultado a tres meses es el mismo o mejor.
Aunque no adelgace más, hay motivos legítimos para hacerlo:
Tres reglas sencillas: ritmo suave, donde puedas hablar; menos de una hora; y agua, que ayuno no significa deshidratarse. Si vas a hacer series o pesas, come algo antes aunque sea mínimo.
Y una señal de parada clara: si aparece mareo, visión borrosa o sudor frío, se para y se come. Eso no es "quemar grasa", es una bajada de azúcar.
El balance de toda la semana, no la hora a la que sales. Lo que hace que el cardio en ayunas parezca funcionar es que quien lo hace suele estar cuidando también lo que come, y ese es el factor que mueve la aguja. La hora es una preferencia; el balance es el mecanismo.
Durante la sesión se usa algo más de grasa, sí, pero a lo largo del día el cuerpo compensa y la pérdida final acaba siendo prácticamente igual. Lo que decide es el balance total de la semana, no la hora a la que sales.
En sesiones suaves y de menos de una hora, el riesgo es muy bajo si el resto del día comes suficiente proteína. Donde sí conviene evitarlo es en sesiones largas o en entrenamiento de fuerza exigente.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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