Ejercicios y técnica
Definición
El core es el conjunto de músculos que rodean el tronco —abdomen, zona lumbar, suelo pélvico y diafragma— y cuya función principal es estabilizar la columna mientras te mueves. No es lo mismo que los abdominales: los abdominales son una parte del core, no el core entero.
El core funciona como una caja que envuelve la parte central del cuerpo. Tiene cuatro paredes:
Por eso el core se entrena de pie y en movimiento tanto como tumbado en una esterilla.
Su trabajo no es doblar el tronco, es impedir que se doble cuando no toca. Cuando cargas la compra con un brazo, cuando frenas de golpe corriendo o cuando levantas peso del suelo, el core mantiene la columna en su sitio mientras el resto del cuerpo se mueve.
De ahí vienen sus dos efectos prácticos: transfieres mejor la fuerza entre piernas y brazos, y la zona lumbar aguanta mejor los gestos del día a día.
Alguien que lleva meses con molestias en la zona baja de la espalda al final de la jornada empieza haciendo cien abdominales cada noche. Pasa un mes y la espalda sigue igual, o peor.
El problema es el ejercicio elegido. Los abdominales flexionan la columna una y otra vez, que es justo el gesto que ya lleva repitiendo ocho horas sentado. Lo que le falta es lo contrario: enseñar al tronco a mantenerse firme. Tres series de plancha de veinte segundos, un paseo cargando peso en una sola mano y unos giros controlados con goma, dos veces por semana, hacen más por esa espalda que los cien abdominales.
El core se entrena resistiendo movimiento, no generándolo. De ahí que los mejores ejercicios se parezcan poco a los abdominales de toda la vida:
Es uno de los pocos grupos que se entrena entero en tres metros cuadrados: plancha, plancha lateral, bird dog y puente de glúteo no piden nada. Con una goma barata se añade el Pallof press y con una garrafa de agua, el paseo del granjero. Diez minutos, dos o tres veces por semana, al final del entrenamiento.
Porque el método se construye alrededor de esa zona: pilates la llama powerhouse y organiza casi todos sus ejercicios en torno a controlar la pelvis y la respiración. Es la misma idea con otro nombre y otro vocabulario. Si vienes de pilates, ya has entrenado el core aunque nunca lo hayas llamado así.
Menos de lo que crees. Pasado el minuto, la plancha deja de entrenar estabilidad y empieza a entrenar aguante de postura, que sirve para poco. Es mejor tres series de treinta segundos impecables que dos minutos con la cadera cayéndose. Cuando treinta segundos sean fáciles, no alargues: pon peso en la espalda, levanta un pie o pasa a una variante a una mano.
En parte. Los abdominales trabajan una zona del core, pero dejan fuera la lumbar, los oblicuos profundos y el suelo pélvico. Un core completo necesita además ejercicios que enseñen a resistir el movimiento, como la plancha o el paseo del granjero.
Con dos o tres sesiones cortas por semana basta para la mayoría de personas, y pueden ir al final de un entrenamiento normal. Diez minutos bien hechos rinden más que sesiones largas de abdominales todos los días.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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