Planificación
Definición
El volumen de entrenamiento es la cantidad total de trabajo que haces en un periodo. La forma práctica de contarlo es sumar las series exigentes que dedicas a cada grupo muscular durante la semana, porque es lo que mejor se relaciona con el crecimiento del músculo.
Cuenta series exigentes por grupo muscular y semana. Si haces cuatro series de press banca y cuatro de aperturas dos veces por semana, tu pecho lleva dieciséis series semanales.
Existen fórmulas más finas que multiplican series por repeticiones por kilos, pero para decidir una rutina no aportan gran cosa.
Despacio: una o dos series por grupo cada dos o tres semanas, y solo si los pesos siguen progresando. Subir de golpe es la forma más rápida de acumular fatiga sin resultado.
Alguien estancado decide doblar el trabajo: pasa de doce a veinticuatro series de pecho por semana de una vez. Tres semanas después mueve menos peso que antes y le molesta el hombro.
Duplicar el volumen no duplica el músculo, duplica la fatiga. Volviendo a catorce series y subiendo dos cada tres semanas, la progresión se recupera y el hombro deja de avisar.
Coge tu rutina y cuenta, por grupo muscular, las series exigentes de la semana. Exigente significa cerca del esfuerzo real: las de calentamiento no cuentan.
Un ejemplo de pecho en una torso-pierna de cuatro días: press banca 4 + aperturas 3 el lunes, press inclinado 4 + fondos 3 el jueves. Son 14 series semanales, dentro del rango bueno.
Un detalle que cambia las cuentas: los ejercicios grandes reparten. Unas dominadas cuentan entero para dorsal, pero también suman algo al bíceps, así que si además haces cinco series de curl el brazo va más cargado de lo que dice el papel.
Son tres mandos distintos y conviene no moverlos a la vez:
Subir volumen e intensidad a la vez es la receta del estancamiento, porque cuando algo va mal no sabes cuál de los dos sobraba.
No hace falta un test: el cuerpo avisa antes. Los pesos dejan de subir o bajan con los mismos kilos, las articulaciones empiezan a hablar —codo, hombro—, cuesta dormir pese al cansancio y baja la gana de ir. Cuando aparecen dos de esas a la vez, la respuesta no es apretar sino quitar tres o cuatro series por grupo durante una semana y volver a mirar.
Entre diez y veinte series por grupo muscular a la semana cubre a casi todo el mundo. Empezando, diez bien hechas sobran; a partir de ahí conviene subir poco a poco y solo si te recuperas.
No. La relación sube hasta un punto y luego se aplana o baja: si no te recuperas, el trabajo extra no se convierte en músculo, solo en cansancio. La señal de haberse pasado es que los pesos dejan de subir.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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