Sensaciones y molestias
Definición
Las agujetas son el dolor muscular que aparece entre doce y cuarenta y ocho horas después de un esfuerzo al que no estás acostumbrado. Su nombre técnico es DOMS y las provoca el daño microscópico de las fibras, sobre todo al frenar el peso, no el ácido láctico.
Las agujetas no son un castigo por entrenar mal: son la respuesta normal del músculo a un estímulo nuevo. Aparecen sobre todo cuando el músculo trabaja alargándose bajo tensión, que es lo que pasa al bajar el peso, al bajar escaleras o al frenar en una carrera cuesta abajo.
Por eso duelen más las primeras semanas, después de un parón, o el día que cambias de rutina. El mismo entrenamiento repetido dos semanas más tarde ya casi no las provoca.
Empiezan a las doce horas, tocan techo entre las veinticuatro y las cuarenta y ocho, y se van solas en tres o cuatro días. Si a la semana sigue doliendo igual, deja de ser agujetas y conviene mirarlo.
Alguien vuelve al gimnasio tras el verano y hace la misma rutina de piernas que hacía en junio. Al día siguiente baja las escaleras de lado, agarrado a la barandilla.
No se ha lesionado: ha pedido a unas piernas desentrenadas el trabajo de unas entrenadas. La solución no es parar, es haber empezado con la mitad. La semana siguiente, con esa misma rutina al 50 % y subiendo poco a poco, las agujetas casi no aparecen.
No hay nada que las borre de golpe, pero unas cosas ayudan y otras son cuento. Lo que funciona es moverse suave: caminar, pedalear sin resistencia o repetir el mismo ejercicio con muy poca carga lleva sangre a la zona y baja la sensación durante unas horas.
Dormir bien es lo segundo, porque la reparación del tejido ocurre mientras duermes. El calor y una ducha templada alivian mientras dura; el frío también, si te resulta cómodo. Ninguno acorta el proceso, pero hacen el día más llevadero.
Lo que no funciona: el agua con azúcar, los estiramientos fuertes y los antiinflamatorios por costumbre. Sobre este último conviene ser claro: tomar ibuprofeno para las agujetas interfiere en la adaptación que provocó el entrenamiento, así que estás pagando el esfuerzo y cobrando menos.
Las agujetas son un dolor difuso, repartido por todo el músculo y simétrico: si hiciste sentadillas, duelen las dos piernas parecido. Aparecen a las doce horas y se van solas.
Hay tres señales de que eso no son agujetas y conviene mirarlo:
No hay que evitarlas del todo —algo de molestia al cambiar de rutina es normal— pero sí se puede evitar quedarse cojo tres días. La regla es subir el volumen poco a poco: al volver de un parón o al estrenar ejercicio, haz la mitad de series de las que crees que aguantas y sube desde ahí.
No. Ese remedio venía de creer que eran cristales de ácido láctico, y no lo son. El azúcar no cambia nada: lo que ayuda es moverse suave, dormir bien y dejar pasar los días.
Sí, si el dolor es molesto y no incapacitante. Entrena otro grupo muscular o baja la carga del que duele. Si el dolor es agudo, localizado en un punto o te impide mover la articulación, eso no son agujetas.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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