Ejercicios y técnica
Definición
La flotabilidad es la capacidad del cuerpo para mantenerse a flote en el agua, por el equilibrio entre el peso corporal y el empuje que ejerce el agua hacia arriba. En natación depende sobre todo de la posición del cuerpo y del aire en los pulmones, más que de la composición corporal de cada persona.
Un cuerpo flota cuando el empuje del agua hacia arriba iguala su peso. El aire en los pulmones aumenta ese empuje: inspirar hace flotar más, y espirar del todo hunde un poco el cuerpo.
La posición importa tanto como el aire. Un cuerpo horizontal y alineado reparte ese empuje a lo largo de todo el tronco, mientras que unas caderas hundidas o unas piernas colgando rompen el equilibrio y obligan a nadar cuesta arriba en cada brazada.
Alguien que se agarra al bordillo y deja el cuerpo totalmente horizontal, con la cara en el agua y los brazos extendidos hacia delante, nota cómo las piernas suben solas hacia la superficie. Ese ejercicio de deslizamiento es el primer paso antes de añadir cualquier brazada, porque enseña a sentir la posición que mejor aprovecha el empuje del agua.
Influye poco en comparación con la técnica. La grasa flota algo más que el músculo, pero la posición del cuerpo en el agua y la cantidad de aire en los pulmones pesan mucho más en cuánto flota alguien. Por eso dos personas con composición corporal parecida pueden flotar de forma muy distinta.
La flotabilidad en sí cambia poco, pero la capacidad de aprovecharla sí se entrena. Ejercicios de deslizamiento y de posición horizontal en el agua enseñan a mantener el cuerpo alineado y a dejar que el agua sostenga el peso, en vez de luchar contra ella.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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