50 metros de piscina, estilo libre y un solo intento sin segunda oportunidad: así es la prueba de natación de la Guardia Civil. Quien parte de nadar mal necesita meses arreglando la técnica antes de pensar en el tiempo, y aquí está el orden para conseguirlo.


En resumen
Cincuenta metros, un único intento y ningún apoyo en las corcheras. Así es la prueba de natación de la Guardia Civil, y es la prueba que más candidatos descubren tarde: entrenan carrera y fuerza durante meses y no pisan una piscina hasta el último mes.
Quien falla la prueba de natación casi siempre llega con fondo físico de sobra y una técnica que lo gasta entero en el primer tramo. Nadar mal cuesta energía en flotar y en respirar, y esa energía se va antes de llegar a la mitad del largo, justo donde se para el reloj.
Son 50 metros a nado libre, en piscina, dentro del tiempo máximo que fija cada convocatoria. No se permite apoyarse en las corcheras que delimitan la calle, ni hacer pie para descansar en mitad del recorrido.
El estilo libre lo nada casi todo el mundo a crol, porque es el más rápido para cubrir la distancia. Quien domina mejor otro estilo puede usarlo, siempre que no haga pie ni se apoye.
La salida se da dentro del agua, agarrado a la pared de la calle. Es un detalle que sorprende a quien solo ha entrenado salidas de cabeza desde el borde, como en una piscina de competición, y conviene practicarlo tal cual lo pide la convocatoria vigente, sin dar por hecho el protocolo de otro cuerpo o de otro año.
Es una prueba de apto o no apto, con un único intento. Esa falta de margen es justo lo que la hace distinta de la carrera o de la course navette: ahí cabe un mal arranque y se recupera en el resto de la prueba, en la piscina no.
El error habitual es entrenar la prueba como si fuera un problema de resistencia: más largos, más series, más cardio en seco. Y casi nunca es ahí donde se rompe la marca.
Quien no domina el crol pierde la mayor parte de su energía en dos sitios: sacar la cabeza del agua en cada brazada para respirar, y mantener las piernas hundidas por falta de flotación. Los dos fallos multiplican la resistencia del agua y agotan antes de los 25 metros.
Tres piezas, en el orden en que conviene trabajarlas:
Debajo de las tres piezas está la capacidad pulmonar: cuanto mejor se tolera espirar bajo el agua en vez de aguantar la respiración, menos tensión hay en cada giro de cabeza y más larga sale cada serie.
2 – 3
Sesiones de piscina por semana
4 – 6
Semanas para notar el primer cambio
2 – 3
Meses para llegar a los 50 metros con margen
Con pocos o ningún metro nadado a crol, la progresión que mejor funciona va de lo corto a lo largo:
Quien ya nada pero sin soltura puede saltarse los dos primeros pasos y centrar las sesiones en series cada vez más largas, vigilando que la técnica no se rompa cuando llega la fatiga.
Quien parte con miedo al agua, más que con falta de técnica, necesita un paso previo: sesiones cortas centradas solo en meter la cara, soltar el aire bajo el agua y notar que flota sin hacer nada. Saltarse ese paso y meter brazada directamente suele alargar el proceso, porque la tensión del miedo rompe cualquier técnica que se intente encima.
La natación comparte convocatoria con otras pruebas físicas, y el error habitual es dejarla para el final por ser la que menos gusta. La agilidad o la carrera se entrenan en semanas; la técnica de nado necesita meses, así que conviene empezarla la primera de todas.
Un entrenador personal que conozca la prueba ahorra tiempo sobre todo en esto: corrige la técnica en directo, algo que es difícil de hacer solo mirándose en un espejo o un vídeo. La preparación completa de la oposición, con el resto de pruebas encajadas en la misma semana, tiene su propia página en preparación de oposiciones.
La prueba de natación se gana en la piscina, con meses de técnica por delante del examen.
Estilo libre, que en la práctica casi todo el mundo nada a crol porque es el más rápido. El reglamento no obliga a un estilo concreto siempre que se complete la distancia sin apoyarse en las corcheras ni hacer pie, así que alguien que domine mejor otro estilo puede usarlo si le resulta más eficaz.
La prueba se da por no superada, porque es de apto o no apto sobre un tiempo máximo que fija la convocatoria vigente. No completar el largo o pararse a hacer pie en mitad de la piscina cuenta como no superada, igual que no llegar dentro del tiempo.
Sí, y es la situación de salida más habitual. El trabajo empieza por la flotación y la respiración, y la velocidad llega en último lugar. Con ese orden, dos o tres meses de piscina suelen bastar para completar los 50 metros con margen, siempre que las sesiones sean constantes.
Con dos sesiones semanales de trabajo técnico ya se nota un cambio claro en cuatro a seis semanas. Tres sesiones aceleran la progresión, pero lo que más pesa es no dejar pasar más de una semana sin entrar al agua: la técnica de nado se olvida rápido sin práctica.