Planificación
Definición
La frecuencia de entrenamiento es cuántas veces por semana trabajas un grupo muscular o una capacidad concreta, al margen del número total de días que entrenas. Sirve para decidir cómo repartir el volumen semanal y para detectar cuándo un grupo lleva demasiado tiempo sin recibir estímulo.
La frecuencia de entrenamiento cuenta cuántas veces por semana recibe estímulo un grupo muscular o una capacidad. Alguien puede entrenar cinco días y tocar las piernas una sola vez, con una frecuencia baja a pesar de entrenar casi a diario.
Se decide después de fijar cuántos días vas a entrenar de verdad: la frecuencia por grupo sale de repartir ese número de sesiones entre los grupos que toca esa semana.
Alguien entrena tres días por semana con una división de cuerpo completo: cada grupo muscular recibe estímulo las tres veces. Si cambiara a una división por partes con los mismos tres días -por ejemplo pecho, espalda y pierna por separado-, cada grupo pasaría a recibir una sola sesión semanal, con el mismo volumen total repartido de forma mucho menos frecuente.
La primera opción suele notarse antes en la progresión, precisamente porque cada grupo tiene más oportunidades de recibir el estímulo que lo hace crecer.
La mayoría de la gente progresa mejor entrenando cada grupo muscular al menos dos veces por semana. Con una sola sesión semanal, el estímulo llega y se disipa casi del todo antes de que vuelva a tocar, así que el avance es más lento aunque el volumen total sea el mismo.
No a partir de cierto punto. Lo que importa es el volumen total bien repartido entre esas sesiones. Subir la frecuencia sin aumentar el volumen solo fragmenta el mismo trabajo en más días, y subirla sin dejar recuperación entre sesiones duras acaba restando en vez de sumar.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
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