Ejercicios y técnica
Definición
La respiración diafragmática expande el abdomen y las costillas bajas al inspirar, en vez de elevar solo el pecho y los hombros. Mejora el control del tronco durante el ejercicio, relaja la musculatura del cuello y es la base técnica del hipopresivo y la maniobra de Valsalva.
Al inspirar con el diafragma, la caja torácica baja se expande hacia los lados y el abdomen se adelanta ligeramente, en vez de que el aire suba directo a los hombros y al pecho. Ese patrón deja que el core trabaje con el diafragma como suelo del cilindro abdominal, en vez de competir con él.
Es la base técnica de la que dependen tanto el hipopresivo como la maniobra de Valsalva: ninguna de las dos funciona bien si la respiración de partida ya es superficial y apoyada en el cuello.
Alguien que arrastra tensión en el cuello y los hombros sin motivo aparente suele respirar elevando el pecho en cada inspiración, incluso en reposo. Practicando unos minutos al día tumbado, con una mano en el pecho y otra en el abdomen, y notando que es la de abajo la que se mueve más, el patrón empieza a trasladarse también al entrenamiento, donde ayuda a mantener el tronco estable bajo carga.
Los hombros suben en cada inspiración, el pecho se mueve más que el abdomen y el cuello acaba tenso incluso sin haber entrenado. Una forma rápida de comprobarlo es tumbarse con una mano en el pecho y otra en el abdomen: si la del pecho se mueve más, la respiración está apoyada ahí.
Reduce la tensión acumulada en cuello y hombros durante el día y mejora la postura en general, porque deja de depender de esa musculatura accesoria para respirar. También facilita mantener el tronco estable cuando luego se entrena con carga, porque el patrón ya está instalado antes de añadir peso.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
Ver entrenadores