Ejercicios y técnica
Definición
El tendón de la corva conecta los músculos isquiotibiales con la tibia y el peroné, justo por detrás de la rodilla. Transmite la fuerza de flexión de la rodilla y extensión de cadera, y es habitual que se sobrecargue en corredores y deportes con sprints o cambios de ritmo cuando el músculo llega corto.
El tendón de la corva es el tejido que conecta los músculos isquiotibiales con la tibia y el peroné, justo por detrás de la rodilla. Transmite la fuerza que generan esos músculos al flexionar la rodilla y extender la cadera.
Es una estructura pasiva: soporta toda la tensión que el músculo genera en cada zancada, salto o repetición de peso muerto, sin contraerse por sí misma.
En un sprint, el tendón de la corva recibe su mayor carga justo antes de que el pie toque el suelo, cuando el isquiotibial frena la pierna que viene hacia delante en contracción excéntrica.
Quien entrena peso muerto rumano o el ejercicio de buenos días de forma regular fortalece esa misma fase de frenado, y llega a esprintar con más margen de seguridad para el tendón.
Son dos partes de la misma estructura: los isquiotibiales son los músculos, y el tendón de la corva es el tejido que los conecta con la tibia y el peroné por detrás de la rodilla. Un isquiotibial acortado o fatigado traslada más tensión a ese tendón, que es donde suele aparecer la molestia.
Porque el sprint exige al tendón transmitir mucha fuerza en muy poco tiempo, justo en la fase de frenado de la zancada. Si el isquiotibial llega corto o sin suficiente fuerza excéntrica, esa exigencia recae más sobre el tendón que sobre el músculo, y ahí aparece la molestia.
Casi todo lo que leerás está escrito para quien ya entrena. Un entrenador te monta las primeras semanas y te quita de encima las dudas que aún no sabes que tienes.
Ver entrenadores